Gracias por el Soneto a mamá.....
No es que no vuelva porque me he olvidado
de tu olor a tomillo y a cocina,
De lejos, dicen que se ve más claro,
que no es igual quien anda y quien camina.
Y supe que el amor tiene ojos verdes,
que cuatro palos tiene la baraja,
que nunca vuelve aquello que se pierde
y la marea sube y luego baja.
Supe que lo sencillo no es lo necio,
que no hay que confundir valor y precio,
y un manjar puede ser cualquier bocado.
Si el horizonte es luz y el rumbo un beso,
no es que no vuelva porque te he olvidado...
es que perdí el camino de regreso, mamá.
Con respecto al hermosísimo soneto de mi muy apreciado Serrat, y a riesgo de todo, de lo patético y de lo ridículo. Del ruedo corto y el pecho desnudo. Pienso que si no se vuelve es porque la puerta la hemos cerrado nosotros mismos, tal vez algún día volvamos, pero es un tal vez muy lejano.
En eso no hay diferencia, quien ha decidido partir, es porque ya no comparte lo cotidiano, más bien se siente asfixiado y necesita ver otros mundos, descubrir nuevas cosas. Hay una lógica es el crecimiento humano, con la diferencia de que hay quienes rompen abruptamente los lazos familiares. Entonces el desarraigo, es caro, a los sentimientos.
Otros por el contrario optan por continuar el camino impartido y seguir caminando junto a su familia.
Algunos compran pasaje de ida y vuelta, pero se les pasa el tiempo sin darse cuenta y al querer retornar ven que la fecha de vencimiento ya expiró. Tal vez ya no haya resto, ni ánimo, para pensar en volver.
La figura materna como refugio del alma, es un bello sentimiento de la vida intrauterina, que renace en la distancia autoimpuesta o no. Y es ahí donde encontrás lo más simple de la vida y te das cuenta de que lo que necesitamos para vivir no tiene nada de rebuscado y está al alcance de la mano. Solo tenemos que poder ver, no solamente mirar. Poder escuchar, no solamente oir.
Encontrarnos a nosotros mismos….....